domingo, 27 de diciembre de 2020

Sting - Shape Of My Heart

FIN DE AÑO DE 1994 - SHAPE OF MY HEART

Antes de entrar de lleno en la historia, preciso detallar algunos antecedentes sobre "Shape Of My Heart."  Esta bellísima canción no se hizo popular aquí a través de la radio, sino por haber sido incluida como uno de los temas musicales de la telenovela nacional "Los de Arriba y Los de Abajo," estrenada en junio de 1994 (gracias, Wikipedia).

Dicha telenovela tuvo enorme éxito porque, si bien no dejaba de tener una historia central romántica, fue la primera en incorporar en su trama muchos aspectos de la vida social y política de Lima en aquella época.  También contribuyeron a su éxito un buen elenco, personajes carismáticos y el haber sido escrita por un guionista gay.  De hecho, fue esa la última telenovela nacional que vi, de principio a fin.

La mismísima versión original de Sting era la que se escuchaba en la novela, como tema de amor del joven galán emergente y la muchacha rica.  De ese modo,"Shape Of My Heart" se convirtió en un enorme hit, posiblemente el mayor de ese año en el Perú.

Pues bien, aquí empiezo mi relato.

Como ya te conté anteriormente, 1994 fue el año en que salí del armario y comencé a frecuentar el ambiente.  Como todavía no tenía muchas amistades cercanas, decidí no ir a ninguna fiesta de discoteca en ese 31 de diciembre, que cayó en un sábado (gracias, Google).  Y como hacía varias semanas que no había ido a la disco, resolví ir el viernes 30, un día antes de la gran fecha.  Durante la semana llamé a mi amigo Iván, a quien conocí en la ONG gay de la que te contaré en otra oportunidad, para preguntarle si él y su joven pareja se animaban a ir el viernes a la disco.  Le pareció una buena idea y me dijo que irían, por lo que acordamos encontrarnos allí.  El lugar escogido fue la discoteca Perseo, la mejor de aquella época y famosa por los buenos shows que ofrecía en los fines de semana.

Llegué a Perseo alrededor de las once y media de la noche, ingresé, pedí mi gin tonic acostumbrado y me dispuse a esperar a mis amigos.  Aprovecharé para hacer una breve descripción del local.  La disco se encontraba en el sótano de un pequeño edificio de oficinas y el acceso desde la calle era una puerta cubierta por un toldo, sin ningún letrero que la identificase.  Naturalmente, había que bajar por una larga escalera.  Hacia el lado izquierdo se encontraba la pista de baile, bastante amplia y cubierta de espejos en las paredes laterales.  En la parte central, donde daba directamente la escalera, se encontraba el bar y varios asientos modulares tipo lounge.  El lado derecho era un espacio menor, donde había una mesa de billar y varios bancos alrededor de ella.  Es oportuno agregar que, a diferencia de otros lugares, las discotecas gays de Lima, no tienen "dark rooms", por lo menos ninguna de las que frecuenté.

Fueron pasando los minutos y nada de mis amigos.  Para mi mala suerte, tampoco se apareció ningún otro conocido.  En esa época, casi nadie tenía teléfono celular porque el costo del servicio era muy caro.  Por otro lado, no quise salir de la disco para buscar un teléfono público, por la incomodidad de estar reingresando y porque ya había caído en la cuenta de que mis amigos no vendrían.  Como no soy narcisista, bailar solo frente al espejo tampoco era una opción, así que me pedí un segundo gin tonic y procuré distraerme viendo a los demás, pasando de un ambiente a otro y con mi vista siempre atenta a la escalera para ver quiénes iban llegando.

Pasada la una de la mañana ya estaba convencido de que Iván no vendría, así que resolví quedarme un poco más y retirarme después de ver el show. Los espectáculos comenzaban puntualmente a las 2 de la mañana y consistían, generalmente, en un número inicial de humor, que podía ser un sketch o una rutina breve de stand up.  El plato fuerte eran los glamurosos números de lip sync de travestis.  En aquella época no se había popularizado el concepto de drag queens y se les conocía más bien como transformistas.

Cuando ya estaba cansado y aburrido de estar circulando por toda la disco, dieron las 2 a. m.  Finalmente, empezaría el espectáculo.  Como era de costumbre, la música fue detenida y se despejó la pista de baile, en cuyos extremos se colocaron reflectores, para convertirla en el escenario del show.  Como ya estaba muy impaciente, me ubiqué rápidamente en la primera fila.  Respecto del primer número no esperaba mucho, solamente que no contasen chistes repetidos.  Pero para mi sorpresa, esa noche el espectáculo fue diferente.

Aparecieron en el escenario dos jóvenes, vestidos con uniformes de tenistas y portando sendas raquetas.  Se ubicaron en lados opuesto de la pista y, al son de un tema instrumental, comenzaron a disputar un partido de tenis imaginario.  La simulación de movimientos era perfecta, muy bien interpretada por los atractivos actores.  Al final, como es de costumbre en el tenis, ambos jugadores se acercaron al centro de la pista para saludarse.

Cuando estuvieron uno frente al otro, los jóvenes contrincantes se miraron fijamente, con impetuoso y masculino deseo.  Y en el preciso instante en que sus cuerpos estaban a punto de tocarse, comenzaron a sonar los distintivos acordes de guitarra de "Shape Of My Heart."  Como podrás imaginar, los espectadores estallamos en un éxtasis colectivo, las exclamaciones de admiración retumbaron inmediatamente en la disco.  La canción romántica del momento, de la novela del momento, utilizada como banda sonora de una potente performance homoerótica.  Los versos en la voz de Sting iban marcando los movimientos de los muchachos, quienes entre besos y caricias comenzaban a despojarse de sus ropas, hasta quedar en slips.  El número concluyó con ambos actores confundidos en un estrecho abrazo.  Sin embargo, al estallar los aplausos, algo inesperado sucedió.

Sentí el intenso contacto de un pecho en el lado izquierdo de mi espalda.  Al girar inmediatamente, encontré a un joven alto y apuesto, quien con una amplia sonrisa me dijo: "Buen show."  "Excelente" le respondí y dejé que se acercara a mi costado.  "Me llamo Juan Carlos."  "Hola, soy Hernán."

A partir de ese momento, mis recuerdos del resto del show se tornan imprecisos.  Solo sé que toda mi atención se dirigió hacia Juan Carlos, conversando, sonriendo. La atracción fue mutua e instantánea. Acabado el espectáculo, fuimos a sentarnos en unos bancos cerca de la barra, a seguir conociéndonos.  Al cabo de pocos minutos de más pláticas y sonrisas cómplices, Juan Carlos me miró y me preguntó suavemente: "¿Te puedo besar?"  No respondí nada y avancé mi rostro hacia el de él.  Nos dimos un prolongado y apasionado beso, el primero de muchos en esa madrugada.

Para sentirnos más a gusto pasamos al ambiente más pequeño donde estaba la mesa de billar.  Allí pudimos abrazarnos y besarnos con más libertad.  Al pensar en retrospectiva, pienso que, muy probablemente, Juan Carlos ya me había echado el ojo desde antes y esperó ese momento del show para arriesgar un acercamiento conmigo.  Sospecho que mi levemente disimulado fastidio, ante la ausencia de mis amigos, podría haber atizado su interés en mí.  Mi experiencia me dice que, a algunos, les atrae aún más ver a un hombre enfadado.

Como nuestra excitación iba en aumento, sentí que ya no era conveniente seguir en la disco y le propuse a Juan Carlos ir a un hostal cercano.  Lo pensó unos instantes y aceptó.  Soy consciente de que algunos otros asistentes a la disco deben haber sido testigos de nuestra candente sesión amatoria y, como broche de oro, les ofrecimos nuestra salida del local, subiendo muy compenetrados por la famosa escalera.

Para no extender más este relato, simplemente diré que nuestro encuentro sexual fue mutuamente placentero y más intenso de lo que hacían prever los besos.  Me entusiasmó mucho la idea de que mi primer ligue con un desconocido, podría dar paso a una relación más seria.  

Sin duda, 1994 fue un año trascendental para mí, durante el cual pude lograr muchas conquistas personales que marcaron el inicio de una nueva etapa en mi vida.  Un renacimiento, cuyos poderosos recuerdos vienen a mi mente, cada vez que escucho "Shape Of My Heart."